Opinion

ELECCIONES A LA MEDIDA

Por Manuel Álvaro Ramírez R.

Pasada la resaca de las elecciones se han escuchado voces que buscan explicaciones. Algunos se dejan llevar por las olas y le echan la culpa a Petro, que, si no se hubiera metido tanto en la campaña, que a Iván Cepeda le faltó elocuencia, que todo estuvo mal desde la escogencia de la fórmula vicepresidencial, que le faltaron medios de comunicación y redes sociales. Quizás haya algo de todo eso, pero Cepeda no perdió, y como en el caso de las enfermedades, un mal diagnóstico puede terminar con el paciente, aquí vamos a señalar algo que poco se ha visto en la propaganda.

Cepeda adelantó una campaña impecable y quizás se falló por ser decente y honesto. Pero hubo un robo del Gobierno de los Estados Unidos en complicidad con una camarilla local dispuesta a venderle el alma al diablo, con tal de evitar que un gobierno con sensibilidad social continuara la obra iniciada por Gustavo Petro. Para entenderlo se tienen que traer a la memoria los antecedentes, porque atando cabos se verá que hay una explicación que encaja perfectamente.

Durante la campaña se supo que el candidato ultraderechista tuvo unas conversaciones con la firma de los hermanos Bautista, propietarios de la firma Thomas Greg And Sons, en las cuales se supo que, si llegaba a ser elegido, como sucedió, el Gobierno le devolvería a la firma el contrato de los pasaportes. Valga decir que Thomas Greg and Sons es una firma bastante conocida en los medios políticos internacionales por hacer fraudes electorales mediante la manipulación del software de los escrutinios. Pasó en Honduras y puede afirmarse que aquí también.

Quien quiera que haya salido de su municipio y haya pasado por algún caserío o cabecera municipal pudo ver la cantidad de vallas publicitarias que promocionaban la figura del candidato de la ultraderecha. Adicionalmente, hubo una proliferación de cuentas que simulaban ser del Pacto Histórico, de Petro, de Cepeda, de Carolina Corcho o de Aida Quilcué atiborradas de noticias falsas y propaganda negra. A este respecto, hay que señalar que “El Departamento de Estado de Estados Unidos ha instruido a sus embajadas y consulados globales reclutar creadores de contenido e influencers locales. Estas campañas buscan contrarrestar narrativas consideradas hostiles y difundir información favorable sobre Washington . . .”. Sería muy ingenuo pensar que dentro de la información que se difundió no hubiera instrucciones sobre a cuál candidato apoyar y a cuál atacar.

Esto sin contar con la compra directa de votos y las cuotas exigidas a los contratistas de los municipios y departamentos, por lo general para apoyar a De La Espriella, aparte de los alcaldes, gobernadores y funcionarios públicos que se jugaron a fondo por el proyecto fascista. Todo esto requirió muchísimo dinero que fue mucho más allá de los topes para los gastos de campaña, porque buena parte de los fondos muy probablemente provenían del narcotráfico, del contrabando, en general de actividades ilícitas.

Por todo lo anterior, y no es una forma de onanismo mental, lo que hizo la campaña del Pacto Histórico, y aquí toca asumirlo como colectivo, fue apoteósico, porque no sólo remontó la ventaja, también fraudulenta, que había obtenido Abelardo De La Espriella en la primera vuelta, sino que logró atraer un millón de votos adicionales a los que se tuvieron en la segunda vuelta hace cuatro años. Aquí no se perdió contra Abelardo, hubo un fraude que, si hubiera sido mayor la votación de Cepeda, Thomas Greg Andf Sons tenía listos los votos necesarios para imponer su candidato.

La pregunta ahora es qué de lo mucho que prometió podrá hacer, dado que existe un sector del electorado cohesionado y dispuesto a defender lo logrado en cuatro años de gobierno progresista. ¿Tendremos que escondernos los trece millones antes de que aparezca la aplanadora que viene a destriparnos? Ya en Puerto López llegaron los paramilitares a golpear y aterrorizar a unos campesinos a quienes la SAE les había entregado unas tierras, mientras gritaban que éstas eran de un tal Salomón. Por lo menos ya sabemos cómo se llama el patrocinador de la muerte por esos lados. Y en otra parte de la geografía, alias “El Gury” lanzó una idea genial, su versión lumpen de lo que los nazis llamaron la solución final que consistiría en bombardear aquellas regiones donde fue mayoritaria la votación del Pacto Histórico. Para enmarcar a este sicópata.

Pero hecho el diagnóstico, hay que señalar que en todo caso hay que organizar la resistencia porque seguramente las agresiones vendrán y lo raro sería que éstas se limitaran a actuar dentro del marco de la ley. Hay que estar preparados para el regreso del paramilitarismo reencauchado. Las redes mientras podamos, hay que usarlas para buscar adeptos, señalar las arbitrariedades y advertir sobre los peligros que se avecinan. Por ejemplo, en Argentina, ante el desprestigio de Javier Milei, se está empezando a promocionar a un pastor evangélico poco conocido llamado Dante Gebel, otro outsider respaldado por los de siempre.

Por ahora, hay que estar vigilantes porque lo que viene no va a ser nada fácil. Los gringos pasarán su cuenta de cobro y a De La Espriella no le importará pisotear la soberanía, cosa que sabíamos antes de las elecciones. Habrá una reforma tributaria que le cargará la mano sobre todo a la llamada clase media, que ni es clase ni es tan media sino parte de la base de la pirámide social que todavía tiene con qué desayunar pero que aspira, en su arribismo irredento, a convertirse en millonaria y poder mirar a los pobres por encima del hombro. Auguro también una reforma pensional y si no nos movemos una contrarreforma laboral que permita la contratación por horas. La Lucha es larga, ¡comencemos ya!.

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