¿POR QUIÉN VOTAR EL 13?

Redacción política de Boyacá Visible

En la actualidad hay 2835 candidatos al Congreso de Colombia y de ellos, son alrededor de 60 los aspirantes por Boyacá, para Cámara y Senado. A una semana de las elecciones, para la inmensa mayoría de electores que no hacen parte de maquinarias politiqueras -el llamado voto de opinión-, la pregunta obligada es ¿por quién votar?

Unos con rabo de paja, otros con padrinos perversos y ocultos. Como está concebido el ejercicio de la política, los partidos poco permiten la renovación, los avales políticos se ferian por dinero, heredades electorales, otras menos conocidas que aquellas útiles a las comunidades. Son escasas las posibilidades para que un verdadero líder comunitario alcance el aval. Si logran obtenerlo, el apoyo logístico y económico es nulo.

Las pasadas elecciones algunos pensaron que se había dado el milagro en Boyacá. Salió elegida como representante Neyla Ruíz, una mujer campesina, líder natural, exalcaldesa del municipio de Pisba, con un inmejorable palmarés de obras y logros para su comunidad. Todo permitía inferir que realizaría una buena gestión y un trabajo legislativo sobresaliente, todo había estado en su contra. Desde su postulación, la dificultad por conseguir el aval, el menosprecio de sus compañeros de partido, sus propios y escasos recursos.

Duró poco el sueño de quienes la apoyaron, Ruíz se hincó demasiado rápido a las maquinarias de su partido Verde, cayó en el mismo pecado de todos: Del yo te nombro y tú me nombras, olvidó de inmediato para qué y cómo había llegado allá. Pasó sin pena ni gloria por el congreso. Definitivamente un voto perdido. Citando a Ana Bejarano: (El Congreso) Es un sistema experto en producir decepciones masivas, cuya maquinaria absorbe a los candidatos esperanzadores, los tritura y escupe políticos tradicionales.

Regresamos a la pregunta inicial, por quién votar, a quién creerle, a quién confiarle la esperanza de cambio. Dicen que sin alterar los ingredientes es imposible obtener resultados diferentes. Entonces, de quienes lleguen con maquinarias politiqueras amañadas y amangualadas es obvio que se obtendrán los mismos resultados. Así estos sean personajes distintos.

Los Verdes se convirtieron en algo peor de lo que prometieron combatir en sus inicios, como promesa de unos jóvenes –hoy ya no tanto— que convencían y que hacían política para cambiar la política, repetían en sus discursos. Han gobernado a Boyacá 14 años con burocracia, clientelismo y contratos para sus feudos electorales. Algunos todavía confían y esperan en Alejo Gutiérrez a pesar de sus desaciertos políticos, quien sigue demostrado grandes calidades y cualidades profesionales y humanas. Afortunadamente está fuera de la rosca amayista, porque ésta es tragona, sin límites ni compasión por Boyacá, dignos representantes de lo malo que injustamente nos acuñan a los boyacenses, taimados o solapados.

El partido liberal de Boyacá durante los últimos años ha sido un apéndice del amayismo. Pensar en Sandro Condía, exalcalde de Sogamoso que muestra resultados, es independiente de cacicazgos y sin jefes, intentó ponerles tatequieto a las innumerables mentiras de Amaya, pero este, con sus fichas en la Procuraduría, logró que suspendieran a Condía faltándole cuatro meses de mandato. Amaya, como gobernador, también continuó con la inveterada costumbre de ignorar a Sogamoso en el presupuesto departamental.

Por el lado de los conservadores, puede brillar con luz propia un Fernando Morales, quien ha demostrado pensamiento claro e ideas independientes. Un hombre joven, preparado, consecuente con su ideología que ha hecho carrera en su partido. Bajo el riesgo de la impopularidad, pone el dedo en la llaga al interior de su partido, señalando, según su parecer, las conductas irregulares.

Por Cambio Radical nada qué mirar, algunos muy tristemente distinguidos como Luis Guillermo Barrera representante del candelillismo, tomó las banderas del sindicado congresista ultra godo Gustavo Puentes por irregularidades en la extinta Dirección Nacional de Estupefacientes.

De ese injerto tan raro como la Coalición Partido de la U – MIRA – ASI – Colombia Justa y Libre, poco se puede esperar, con nombres como el tristemente célebre exalcalde encargado de Sogamoso, puesto por Amaya, Jorge Mayorga, quien cumplió a cabalidad su eslogan para dejar huella que, aunque está en investigación, no existen dudas de su perversa actuación y maltrato al presupuesto municipal. Otro como Jairo Castiblanco, quien ya fue congresista sin nada qué mostrar, aparte de su millonaria campaña. Por estos lados nada qué escoger.

Quedaría el Pacto Histórico que para muchos representa el verdadero cambio. Aquí personas como Pedro Suárez Vaca, inteligente abogado o Giovany Pinzón Báez, buen exalcalde de Soata, con formación, calidades y cualidades para ser un buen representante. Ojalá su cercanía al amayismo no le malogre su potencial político.

Visto así el panorama de lo que se viene ojalá que las decisiones, individualmente tomadas en las urnas, den los resultados que el departamento espera: el verdadero, anhelado y necesario cambio. Porque, como dicen las encuestas, si Colombia necesita un presidente que rompa la tradición de más de dos siglos de desgobiernos derechistas y fallidos social y económicamente, se debe elegir un congreso que hable el mismo idioma y facilite los cambios estructurales que el país requiere.

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