Opinion

IGNORANCIA FUNCIONAL

Por Manuel Álvaro Ramírez R.

Usualmente una parte de la sociedad se refiere a otra como unos ignorantes simplemente porque no se comparte una visión del mundo, especialmente cuando se trata de preferencias políticas. A este respecto, son usuales las invitaciones agresivas a leer e instruirse porque, según los instruidos, ir por ejemplo a una manifestación de un candidato presidencial, es una expresión comprimida de la ignorancia en la sociedad y eso se da en todos los bandos, aunque en la derecha colombiana actual, los insultos van condimentados con las invitaciones a fumigar al opositor.

Este, lejos de ser un fenómeno local se repite en muchas partes del mundo con diferentes grados de intensidad y aunque pueden existir muchas explicaciones, hay un aspecto que ayudaría a entender en parte la ignorancia generalizada de la sociedad en su conjunto. En un reciente informe de The Economist, la revista más influyente en el mundo económico, señaló hace pocas semanas que “Más de 1800 investigadores universitarios de alto nivel (Lecturers), de las áreas de matemáticas y ciencias de la Universidad de California, una de las más grandes y mejores sistemas de educación pública, firmaron una carta que detalla un dramático problema. Los estudiantes de primer año de universidad dicen ellos, están llegando de forma creciente sin las habilidades básicas necesarias para un adecuado desempeño. En el campus de Berkeley, escribieron, entre el 20% y 30% de los estudiantes del curso básico de cálculo presentan ‘severos déficits de preparación’. El reto ha sido tan grande, agregan, que los instructores han tenido que volver a dictarles matemáticas de la secundaria” (25 de junio de 2026, traducción libre). El informe continúa describiendo las deficiencias en otras áreas, pero quizás una de las más notables se presenta en la capacidad de lectura crítica.

Muchos colombianos  recuerdan a Sergio Fajardo, a quien los medios les gusta presentarlo como ‘El Profesor’, es decir el que está por encima del inepto vulgo como llamaba Laureano Gómez a la gente común; cuando le preguntaron sobre el páramo más grande el mundo sugirió buscar en Google y es precisamente el tipo de respuesta que a cualquier persona se le ocurriría, pero que pone al descubierto que el problema no está en los estudiantes sino que hay que empezar por revisar el grado de preparación de los docentes, sin que esto quiera decir que éstos por definición son malos, como nos lo van a empezar a recalcar en el próximo Gobierno.

La plataforma tecnológica actual es a la vez poderosa, tiene muchísima información útil si se tiene capacidad de lectura crítica, pero es también peligrosa porque así como permite responder en cuestión de milisegundos las preguntas más disímiles, puede también distorsionar la realidad y fijar en el imaginario colectivo informaciones no pocas veces disfrazadas de verdades científicas o de pruebas documentadas sobre hechos que no han sucedido pero que ayudan a reforzar ideas preconcebidas, ahora condimentadas con la Inteligencia Artificial. Así, mucha gente cree que Iván Cepeda fue guerrillero y es el heredero de las FARC, o que Abelardo De La Espriella tiene silicona en los glúteos. Del primero la afirmación es absolutamente falsa y del segundo eso no le debería importar a nadie en un debate político de cierta altura.

Lo peligroso consiste en que cada vez va a ser más difícil diferenciar lo cierto de lo falso, de manera que destruir la reputación del adversario se ha convertido ya en una de las armas recurrentes del debate público y eso es potencialmente letal en un país que cuenta con una dirigencia en algunos casos tan lumpen, que aconseja tomar los mapas georreferenciados del censo electoral y bombardear aquellas zonas donde más del 80% de los votos hayan sido por el candidato del Pacto Histórico, lo que implicaría acabar también con un 20% de quienes le votaron a la derecha, porque las bombas no distinguen aunque sean lo que hoy se llama proyectiles ‘inteligentes’, lo que hace recordar a Arnaldo Amalric quien en la cruzada albigense en 1209, ante el reclamo de que no había forma de reconocer a los herejes de los católicos ordenó: ‘Matadlos a todos, Dios ya reconocerá a los suyos’.

 Pero hay también muchos fanáticos dispuestos a apretar el gatillo contra la peste izquierdista, dado que tal como lo habían anunciado, plomo es lo que hay y plomo es lo que viene. O la sentencia de que con un comunista no se tiene que discutir sino ‘Tiro en la mula y pa’l río’. Ahora, cuando los ánimos están caldeados porque el mundo nuevo no acaba de llegar y el viejo no termina de irse, es cuando aparecen los monstruos, pero es también cuando se necesita deponer los ánimos, dialogar y buscar la forma de coexistir sin que la única solución que se le ofrezca a la sociedad sea la aniquilación física del contrario. Ya de eso hemos tenido bastante, aunque no sabemos si suficiente.

Así que cada vez que se vaya a enviar a alguien a estudiar o a leer, conviene a quien hace la recomendación, hacer memoria de cuando fue la última vez que se leyó un libro completo después de haber salido de la universidad y no simplemente que se dedique a pegar memes, porque la información está disponible en la red, si se sabe buscarla.

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