Editorial

Boyacá Visible virtual e impreso

El debate suscitado ante la aparición de lo virtual que le resta preeminencia a lo escrito impreso en papel y que según las estadísticas ganaría el primero, lo asumimos teniendo en cuenta que un periódico podría ser la antesala de un libro. El inolvidable Umberto Eco en su intervención en 2003, con motivo de la reapertura de la milenaria biblioteca de Alejandría, en Egipto, afirmaba que Los libros pertenecen a esa clase de instrumentos que, una vez inventados, no pudieron ser mejorados, simplemente porque son buenos. Como el martillo, el cuchillo, la cuchara o la tijera.

Eco nos dice que existen tres clases de memorias, a través del transcurso de la humanidad. La primera la de nuestro cerebro compuesta de carne y sangre. La segunda es la mineral grabada o esculpida en tabletas y obeliscos como los egipcios y los sumerios y que en la actualidad continuamos usando en los aparatos electrónicos, con los computadores de silicio. Y por último la memoria vegetal que, como decía Eco, es la representada por los primeros papiros y por los libros, que se hacen con papel, derivado de la celulosa.

Hoy puede parecer una provocación el hecho de imprimir un periódico porque, según se dice tal vez con alguna certeza, lo impreso está desfasado por estos tiempos que corren. Es una forma de aceptar un reto que nos impone esta realidad cambiante y, ante unos organismos de control ineficaces, ejercer un periodismo más fiscalizador e incómodo para los poderes.

Algunos, muchos, consideran que solo lo electrónico, lo virtual, lo digital, en fin, las redes es lo que cuenta en la actualidad. Similar situación se presentó con la aparición del cine en contraposición al teatro y la televisión contra los dos anteriores. Hoy todos estos medios de expresión conviven e interactúan entre sí.

La prevalencia de lo impreso, en especial con lo literario está aceptado casi de manera unánime, porque es difícil observar a alguien leyendo a Homero o al Dante en una Tablet. El lector de filosofía, literatura o aún del derecho llega con cierta dificultad a un aparato electrónico como el celular. Asumimos un argumento más como sociedad civil: a todos nos interesa que los jóvenes y el conjunto de la sociedad lea más, se entere más y opine más.

De ahí la permanencia del texto impreso en papel y su vigencia de la que Umberto Eco asimila y compara con los instrumentos inmejorables y necesarios que acompañan a la humanidad desde hac siglos.

Empezaremos con el intento de salir con el impreso a mediados de este mes de septiembre, con una distribución un tanto original. Se trata de que el interesado por obtener el Boyacá Visible le aporte una suma de carácter ‘social’, de 400 pesos por ejemplar, y en agradecimiento por su trabajo, a quien cumple la labor de distribuir el ejemplar impreso al amable lector.

Hemos resuelto insistir en todas estas memorias –cerebral, mineral y vegetal— porque consideramos que todavía ninguna ha sido vencida y todas forman parte de los humanos contemporáneos y futuros.

Director Boyacá Visible

Jorge Armando Rodríguez Avella 

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