DE THERIANPOLÍTICA Y OTROS BICHOS

Por: Rafael Antonio Mejía Afanador
“Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo. Y no estoy seguro de lo segundo”. Albert Einstein
Sinceramente, si en algún lugar del universo me topara con un extraterrestre que estuviera mirando desde esas alturas un festival de “therians” o “hobby dogging”, les juro que no me quedaría más remedio que ofrecerles excusas en nombre de toda la humanidad. La verdad monda y lironda es que todo el mundo tiene derecho a hacer un candelero con su tafanario, pero es que hay cosas que de verdad lo dejan a uno… ¡plop!
Una de ellas es el llamado hobby dogging, una tendencia alemana (en serio, alemana) que consiste en pasear y hasta entrenar un ¡a perro imaginario! Para esta ardua labor sólo llevan la correa y el collar, casi como el traje nuevo del emperador. Miren, alguna vez Condorito apareció todo apaleado y le contó a su compadre que se pegó una borrachera digna de Pirulino y se le lanzaron dos toros, uno real y otro imaginario. Condorito corrió hacia dos árboles, uno real y otro imaginario, entonces se subió al árbol que no era y lo masacró el toro que sí era. Así les pasa a estos humanos, sólo que ellos lo hacen sin necesidad de borrachera.
La otra moda es la de los “therian”, término que tiene una etimología griega que, fusionada queda theriantrophy, literalmente hombre – bestia, así combinaditos, y son humanos que “se perciben como animales”. Estos pobres seres, carentes de una infancia adobada con chancla, hacen en cuatro lo que no pueden en dos. ¿Qué dirían los animales?
Lo llamativo es que en este país del sagrado corazón, donde hay de todo y para todos, no iban a quedarse atrás nuestros diligentes padres de la patria: así como hubo parapolítica, farcpolítica, yidispolítica y otras, también estos tiernos especímenes tienen su alter ego en el mundillo, no menos animal, de la política. Estoy por creer que de algún platillo volador descendieron algunos de estos ejemplares de la therianpolítica:
LA RATA: Es la que más pulula en cualquiera de esos antros, llámese concejo, asamblea, congreso o contrato. Su olfato le hace detectar a kilómetros dónde puede haber una mordida que le haga crecer la panza. Se reproduce mediante un sistema llamado “clanes” y se le tiene de todos los colores: verde, rojo, etc.
EL LAGARTO: Es el menos barra brava del zoológico. Es persistente y anda detrás de cualquier político en marchas, asados, cocteles y conciertos. Cuando están en manada, disimuladamente, tratan de arremangar sus colas para que entre sí no se las pisen. Casi siempre anda con una carpetica llena de hojas de vida, recomendaciones y demás. Le sonríe hasta a un atracador.
EL ZORRO: Es un animal simpatiquísimo. Tiene a flor de labios la respuesta para todo y siempre sabe dónde ponen las garzas. Puede durar años y años en una corporación y en la mayoría de ocasiones no presenta ningún proyecto de interés, con el fin de dedicarle toda su fuerza a mantener a su clientela, que generalmente es regional. Como rasgo distintivo, le fascina ofrecer caramelo.
EL MICO: Este inquieto animalejo se pasea por todos los recintos legislativos blandiendo su cola para ver dónde puede quedar disimuladamente bien colgado. Como en la selva amazónica, este animalito, en apariencia inofensivo, viene en todas las tallas. Desde el simpático tití hasta el más grandote orangután. ¿Sería por eso que el Maestro Echandía dijo que la democracia colombiana era un orangután con esmoquin?
El camaleón: Éste sí es de campeonato. Maestro del disfraz, puede pasar inadvertido hasta que suelta la lengua y deja revelar sus verdaderas intenciones. En sus ratos libres le gusta coser: no da puntada sin dedal. El camaleón parece que estuviera emparentado con Tarzán porque, literalmente, vuela raudo de árbol en árbol y se posa como si nada en el que más sombra le dé, haciendo rotar los ojos para lado y lado para otear dónde será su próximo aterrizaje.
EL ELEFANTE: Enorme bicho popularizado por monseñor Rubiano cuando un expresidente parece que recibió dineros non sanctos (3.7 milloncejos de dólares) ‘a espaldas del beneficiario’. Si un elefante se mete a la sala de su casa, imposible no darse cuenta, dijo monseñor. Aunque lo negó con patas y manos, parece que el elefante está ahí y ahí se queda. Nuestros politicastros también han sabido criar otra especie de elefante, de color blanco, que hace que las obras inconclusas, con enormes anticipos, queden para la posteridad como un homenaje a la desidia y a la impunidad.
EL TIGRE: De ése mejor ni hablemos.
EL CABALLITO: Este noble animal es utilizado en todas batallas de todas las campañas. Tiene una peladurita de la cola hasta la crin de tanto que le dan mate. En todas las elecciones lo sacan a relucir y con él andan prometiendo escuelas y puentes donde no hay río. De buenas, porque hay unos prometen bala, miren a ver.
EL PÁJARO: Aunque se presumía extinto, parece que no desapareció, sino que reencarnó en otras aves. Tenía la mala costumbre de eliminar a quien le parecía competencia. Al más grande y voraz, el rey de los Andes, Gustavo Álvarez Gardeazábal le dedicó una novela (Cóndores no entierran todos los días) que todos deberíamos leer. Según tesis presentada a la Universidad de Salamanca en 2023 por Nadia Jimena Pérez Guevara, en el año 2002 nuestro congreso estaba compuesto en un 29% por estos pajarracos. Todo un logro.
EL CONEJO: Esta criatura ve la luz cuando alguno de los therians mencionados arriba les incumplen una promesa. Los boyacenses somos especialistas en la crianza de estos tiernos animalitos pues han sido muchas las veces que nos dejan vestidos y alborotados con grandes proyectos como la doble calzada BTS, que debería ser BTD porque llega hasta Duitama, y para empeorar, nos mamaron gallo con los puentes peatonales para poner cámaras de fotomultas. ¡Rico! Lo malo es que ese animalito se reproduce ante nuestros ojos y no decimos nada, dado que tiene una tierna mirada, tal vez por el frío del páramo. Por eso suele llevar ruana.
EL BURRO: Es el más abundante en el universo theriano. Se deja enjalmar a la primera y es aguantador hasta más no poder. Pariente cercano de la mula, hacen equipo perfecto y añoran siempre que su arriero les esté dando fuete “para que afinen”. Como es un término theriantrópico, se perciben como tales, sonríen, no se cambian por nadie y sienten gran orgullo patriótico cuando su arriero los llama así.
Como pueden observar, esta animalesca moda se infiltró hasta en las altas esferas de nuestra aristocrática, rancia y blasonada sociedad.
Como esto es una mamadera de gallo muy seria, usted puede ponerle uno o más nombres a cada animalejo: piense mal y acertará.
PREGUNTA CHIMBA: ¿Habrá alguna ley, curso, rezo, brebaje o brujería que haga que los conductores en Sogamoso y en la doble calzada tomen la derecha y utilicen la izquierda sólo, para adelantar? Me los imagino en la Autobahn… pálidos del susto.
PREGUNTA CHIMBA Y PREOCUPANTE: ¿Alguien sabe cómo se llaman esas firmas ATRACADORAS que en complicidad con alcaldes ATRACADORES, están poniendo de moda el negocito de las cámaras de fotomultas con el cuento de que son salvavidas? Definitivamente, el olor del dinero atrae a LAS RATAS. Todos sabemos que para poder robar cada vez más y más nos van a inundar con estas cámaras, que parecen extraterrestres porque nadie sabe quién las mandó poner, ni de dónde vienen ni nada.



