LOS NUEVOS MEJORES AMIGOS DE LOS PAÍSES DEL PRIMER MUNDO

Redacción política de Boyacá Visible

El diario francés de izquierda Libération en su editorial del pasado 26 de julio llamó la atención sobre un súbito cambio de actitud de los países occidentales, del Primer Mundo, frente a algunos países tratados a distancia por su desprecio por los derechos humanos o sus mezquinos tratos con la corrupción “¿se han convertido en los más queridos amigos de los países occidentales?” 

Son varios los ejemplos los que ofrece el diario francés. El presidente estadounidense Joe Biden casi se derrite y cae en los brazos del príncipe heredero saudí MBS este mes. Hay que recordar que este príncipe estaba en la lista negra desde el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, ejecutado por un comando saudí. El italiano Mario Draghi -justo antes de su dimisión- era recibido con bombos y platillos en Argelia, país más cerrado que nunca, por el presidente Tebboune y que Emmanuel Macron, presidente francés, recibió a su «hermano» en el palacio del Elíseo, el presidente de los Emiratos Árabes Unidos.

Lo anterior para ilustrar cómo, sin cambiar de política, están utilizando lo que los alemanes llamaron realpolitik, para basar sus relaciones diplomáticas más en el pragmatismo que en otros factores. De un momento a otro se dieron cuenta de que estaban atados de pies y manos con Rusia, que les suministra la mayor parte de sus necesidades de gas, y que, si querían parar financiando la guerra comprando gas ruso, tuvieron que encontrar otras fuentes de suministro.

Y anota el editorialista de Libération: Pero ahí nos topamos con dos problemas: los países europeos no dependen en la misma proporción del gas ruso y algunos se ven tentados a jugársela personalmente, y sobre todo los empuja a salir de una adicción para caer en otra. ¿Es razonable comprometerse a treinta años –condición exigida por los proveedores— con países como Argelia o Arabia Saudí? ¿Especialmente cuando el objetivo final es reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles? A falta de haber anticipado lo que debía anticiparse (aunque solo sea por imperativos medioambientales), los europeos tienen esencialmente dos cartas que jugar a partir de ahora: la solidaridad y la sobriedad energética.

Y nosotros, los latinoamericanos, lo estamos presenciando con el amoroso y repentino acercamiento de Joe Biden con el hasta hace unos meses “reprobable dictador”, Nicolas Maduro. Dejándole ver un chispero al famoso “cerco diplomático” iniciativa del próximo –ese sí— extinto y desacreditado hasta la saciedad gobierno de Iván Duque    

Comparte