Opinion

2026

Por : Manuel Álvaro Ramírez R.

Al estilo de George Orwell, ese escritor bastante reaccionario para el gusto de muchos, esta columna se titula con un número 2026, un año. Y la razón es que este comenzó bastante movido: nos acostamos con maduro de presidente en Venezuela, Gustavo Petro a punto de irse a los golpes con Donald Trump, Irán relativamente quieto después de responder a las agresiones de Israel, Claudia Sheimbaum manteniendo un lenguaje moderado para no caer en las provocaciones del pelucón como llaman sus detractores al presidente norteamericano y Dinamarca dormida en los laureles creyendo que las amenazas de que Trump les robe Groenlandia no pasarían de ser bravuconadas para la galería republicana gringa.

Pero nos despertamos con Maduro preso con cargos y sin pruebas, Petro invitado a la Casa Blanca como nuevo amiguis de Trump, Irán amenazado por el orate gringo que funge como presidente, igual que la presidenta de México donde según la última alucinación del desquiciado, gobiernan los carteles de la droga y Dinamarca frente a una amenaza seria de que a este lunático realmente se le podría ocurrir atacar a Groenlandia. No nos esperan ni buenos tiempos, ni buen viento, ni buena mar, como era el deseo que muy a las cinco de la mañana les enviaba a los marinos de Colombia un locutor de Radio Santafé llamado Efrén Yepes Lalinde, quien no tuvo muy buenos vientos y se mató en un accidente yendo para Girardot.

Lo que hemos visto hasta ahora es un mandatario norteamericano impredecible que como el Chómpiras como dice una cosa dice exactamente la contraria, y por lo que se sabe, se trata de un octogenario megalómano que en el declive de su existencia está dispuesto a llevarse al mundo por delante si éste no se somete a su voluntad. Esto es lo que lo hace sumamente peligroso.

En lo que nos toca como País, esperemos que la diplomacia se imponga y se logre un acuerdo por lo menos para que no nos jodan la vida. Ya Petro terminará su mandato y Estados Unidos buscará imponer el candidato de sus preferencias que como van las cosas sería un payaso que convertiría en un circo, no sólo a la Casa de Nariño sino al País entero. En Honduras la táctica consistió en infiltrar las cuentas de WhatsApp y enviar millones de mensajes amenazantes según los cuales, si ganaba la candidata de la izquierda, como todas las encuestas lo indicaban, se bloquearían las remesas, una advertencia muy efectiva para un país que obtiene más de la cuarta parte de su PIB por este concepto. La amenaza funcionó y ganó un candidato de extrema derecha, no porque Xiomara Castro lo haya hecho mal sino por el garrote mostrado por el matón del barrio.

Y ¿En el resto del mundo? Difícil predecir los coletazos de un imperialismo decadente que en su desesperación puede arrastrar al mundo a una conflagración de impredecibles consecuencias. La historia se repite primero como tragedia y luego como comedia, decía Marx. Pues lo que se ve actualmente son los preámbulos de una guerra. Veamos: Cuando en 1938 se reunieron con Hitler en Munich, los delegados de  Gran Bretaña, Francia e Italia y le cedieron a Alemania los Sudetes, una región de habla germana para que el Fürer no siguiera expandiendo su poder en Europa, éste lo  leyó como una muestra de debilidad, entonces, disfrazó parte de un batallón y se autoatacó  desde Polonia para invadirla y fue cuando comenzó el desastre conocido como Segunda Guerra Mundial, que en términos estrictos no fue mundial porque buena parte de Suramérica, Asia y África no participaron directamente. En todo caso dejó a Europa devastada y alrededor de 60 millones de muertos, la mayoría civiles.

Ahora, en 2025 la reunión fue en Bruselas y la totalidad de países europeos de la OTAN se comprometieron a destinar el 5% del PIB para defensa, lo que bien leído significa compra de armas a los norteamericanos. Visto en perspectiva, esto significa una Europa amedrentada que no se percata, o no quiere, de que su real enemigo de carne y hueso se llama Donald Trump. Ya éste, al mejor estilo mockusiano, les mostró el trasero para que entiendan lo que para él significan los acuerdos y amenazó con invadir Groenlandia, hoy bajo dominio de Dinamarca, un alumno juicioso del Tratado del Atlántico Norte.

Sin embargo, sin los aspavientos grandilocuentes propios de Gustavo Petro, que ha resultado un magnífico conductor de masas, lo que sí se puede decir es que el pueblo colombiano es rebelde casi por naturaleza y cuando alguien se viene con cara de revólver, se echa mano de lo que se tenga cerca para enfrentarlo, sin importar la diferencia de las fuerzas. Dicho de otra manera, es improbable que las amenazas logren modificar mucho la tendencia que desde ya muestran las encuestas en lo que tiene que ver con el Cambio, con mayúscula sí, no sólo en el ejecutivo sino en buena parte del Congreso. Amanecerá y veremos dijo el que sí veía las cosas, de otra manera.

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