Opinion

LOS RETENES: ¡QUÉ PROBLEMA!

Por Lizardo Figueroa

Los medios audiovisuales, a través de redes, muestran con frecuencia, registros de altercados, abusos, agresiones y desmanes entre agentes de tránsito y conductores en vías urbanas y carreteras, durante los retenes a lo largo y ancho del territorio colombiano.

Se acepta que hay un ordenamiento legal que regula y controla la conducción de vehículos y que hay autoridades que se ocupan en su cumplimiento, con argumentos y justificaciones que en últimas propendan por la vida e integridad de conductores y peatones.

Se supone también que debe haber una responsabilidad mayor de quienes se ponen al volante o al manubrio de un vehículo y que las reglas se deben acatar, so pena del reproche convertido en multas, a través de comparendos; así funciona el tema.

Sin embargo, se percibe cierta inclinación, propensión, un afán desaforado y poco disimulado del común de los agentes a encontrar la más mínima contravención, algún faltante del cúmulo de documentos que abruman al descuidado conductor.

Resulta nada agradable, como decimos en la tierrita, toparse a boca de jarro en cualquier recodo, a decenas de operarios de tránsito incautando cientos de carros y motocicletas, llevándoselos amontonados en grúas a los «patios», dejando a su suerte y riesgo a la vera del camino a sus sancionados, expuestos además a cuanto malandrín quiera atacarlos en vía pública.

Digamos que todo está determinado así y que quien cumpla el necesario, aunque oneroso, cartapacio de papeles no tendría inconvenientes y se ahorraría afrentas, reclamos, atrevimientos, excesos de autoridad y sobre todo dinero que por esa vía se nos esfuma del bolsillo.

Curiosamente hay una omisión supuestamente premeditada que consiste en no hacer pedagogía permanente al conductor recordándole las normas, salvo el curso relámpago, eso sí y en todo caso después de haber consignado su costo y la cuantiosa multa.

La burocracia politiquera encontró una fuente de recaudo jugoso de lo que más les gusta: el dinero multimillonario que generan las multas.

Circula por las redes una conferencia de un Señor Biter, experto en el tema y una abogada, quienes hacen caer en cuenta de cómo al menos treinta contravenciones carecen de sustento legal como una ley de la República.

Convendría revisar el delicado tema, que probablemente aclararía tantas dudas, con lo cual se evitarían injusticias a la hora de aplicar comparendos que, ciertamente, están causando problemas serios de convivencia entre ciudadanos y autoridades de tránsito.

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