¿Y si el próximo que necesita huir es un hombre?

Por Sandy Lilibeth Cruz Estupiñan
Durante años hemos repetido, con razón, que la mujer debe salir de las relaciones violentas. Esa campaña era necesaria y ha salvado vidas. Pero ¿quién les está diciendo a los hombres que también deben huir cuando la relación se convierte en un escenario de manipulación y violencia de todo tipo?
Considero como mujer y abogada litigante que, la protección jurídica de la mujer ¡se ha desbordado!
El sistema, diseñado para corregir una deuda histórica con las víctimas de violencia de género, hoy corre el riesgo de perder la capacidad de analizar el contexto y la objetividad. Los funcionarios están maniatados y actúan con un margen de maniobra cada vez más reducido por temor a equivocarse aplicando el enfoque de género. Por supuesto que hay mujeres víctimas de violencia y que era una deuda de la justicia con esas mujeres, que es grave y debe seguir combatiéndose con toda la fuerza del Estado, pero, hoy no vamos a hablar de ellas.
Pero reconocer esa realidad no puede impedirnos aceptar otra verdad: las mujeres también podemos ser agresoras. También podemos manipular, ejercer violencia psicológica y, en algunos casos, causar daños físicos. También podemos instrumentalizar a los hijos, destruir reputaciones y convertir el aparato judicial en una herramienta para prolongar el conflicto, ejercer presión o causar un daño adicional a la otra parte.
Existen fenómenos ampliamente estudiados como el DARVO, violencia reactiva, gaslighting entre otros, los cuales están siendo instrumentalizados por las supuestas víctimas y algunos colegas, para “joder” a la pareja. Insisto no estamos hablando de los casos reales, si no de una realidad que se está presentado y lo que considero es un verdadero abuso del derecho.
Existen dos decisiones recientes de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia que merecen una reflexión profunda. La Sentencia SP-505 de 2026 permite que múltiples episodios de violencia sean investigados como delitos independientes cuando constituyan hechos autónomos. En términos sencillos, ya no se tratará necesariamente de una sola conducta continuada, sino de varias conductas punibles que pueden acumularse. La Sentencia SP-506 de 2026, por su parte, reafirma que el testimonio de la víctima, cuando supera los estándares de credibilidad y es valorado conforme a la sana crítica, puede ser suficiente para sustentar una condena. Gravisimo!
La obligación de distinguir entre una víctima genuina y una instrumentalización del sistema debe ser aún más rigurosa, pues como están las cosas solo debes ser mujer, ser coherente al hablar y ya, asi de fácil se puede mandar a una pareja a la cárcel, sí! no es una exageración y si además si ella grita, maltrata o ejerce cualquier tipo de violencia contra el hombre se toma como violencia reactiva por todo el “ daño sufrido” Considero que esto debe tener un límite. Conozco muchos casos de hombres afectados por el sistema por falsas denuncias.
Así las cosas, la justicia no se fortalece se debilita.
