En Sogamoso más exenciones tributarias mentirosas

Por: Alberto Parra Soto

Recientemente se publicó varios medios de comunicación y con gran pompa la noticia de la consultora, Living Cost, que afirma que la ciudad más barata del país es Sogamoso. También le hizo eco el alcalde, Rigoberto Alfonso Pérez, seguramente para justificar la aprobación, por parte del Concejo Municipal, del Acuerdo Municipal No. 011 de 2023, el cual simplemente es un refrito de los anteriores Acuerdos 016 de 2016 y 032 de 2020.

El propósito de los citados acuerdos es la supresión total y temporal de impuestos, para las nuevas empresas de menos de cinco empleos directos formales, que se instalen en la ciudad, una política de trueque de cambiar impuestos por empleos nuevos.

La propuesta como se ve por los anteriores Acuerdos citados no es nueva, pues ya otros contemplaron objetivos similares, Los economistas conocedores de estos temas manifiestan que los resultados no evidencian efecto alguno sobre la creación de empleo ni la promoción de nuevas empresas.

Por el contrario, argumentan que son medidas discriminatorias para las empresas antiguas del mismo ramo y constituyen una competencia desleal, con reglas poco claras —pues tienen un mismo mercado y contradictorias con un libre mercado de competencia en igualdad de condiciones.

Por otra parte, las finanzas del erario municipal se ven afectadas por estas exenciones especiales que, en términos presupuestales, constituyen un costo grande a cambio de un beneficio muchas veces insignificante.

Lo cierto es que las motivaciones y argumentos para la aprobación del Acuerdo No. 011de 2023 son simplistas y que, al analizarlas objetivamente, se comprueba que sus argumentos son pobres y copiados de las normas anteriores, por lo que no logran convencer sobre su conveniencia económica o social.

Sorprende que, para aprobar este tipo de disposiciones inconvenientes, hayan sido esgrimidas como medidas mágicas, para generar empleo y crecer, los mismos argumentos espurios que algunos políticos años atrás usaron para cazar votos. Como Vargas Lleras o Iván Duque, quienes, en sus campañas para la presidencia de la república, argumentaron la conveniencia para obtener la “confianza inversionista” de cero impuestos para las nuevas empresas extranjeras.  Decían los precandidatos que traería como consecuencia la generación de empleo, lo cual, por supuesto, no sucedió y, en cambio, creó en el país una situación de cuasi ‘paraíso’ fiscal para ciertas empresas, que no tributan y se llevan la riqueza nacional sin pagar impuestos.

Además, es curioso el nuevo argumento esgrimido por el alcalde de la ciudad, con el Acuerdo en mención. Dice Alfonso Pérez que se debe aprovechar que una consultora internacional, Living Cost haya manifestado que Sogamoso “es la ciudad más económica del país”, argumento fácilmente deleznable.

Miremos un poco esto. El informe de la citada consultora —que no se debe confundir con una consultoría internacional o empresa dedicada a estos fines— se denomina Expatistan. En realidad, es una calculadora de costo de vida que compara mediciones entre ciudades de todo el mundo, en dólares de los E.U. y actualiza los precios de los ítems de su página de internet, con datos de esporádicos de usuarios que la alimentan con su información personal. Obviamente, sin la rigurosidad que practica el Dane que, además es una institución que posee una enorme experiencia y credibilidad.

Cada vez sorprende menos que medios de prensa como El Tiempo y Semana hagan eco para desinformar sin análisis crítico alguno.

La ´consultora’ afirma que la ciudad es la más barata porque el costo de sostenimiento de una persona residente es de ‘solo’ 325 dólares y el salario[1]  promedio después de impuestos es de 289 dólares. Lo anterior –según ellos es suficiente para cubrir los gastos de manutención de una persona por un mes, por lo que la ciudad ocupa el primer lugar de la menos costosa en el país.

Otros valores ‘descubiertos’ por la firma son altamente sospechosos. Por ejemplo, que en Sogamoso un individuo promedio sólo gasta el equivalente de 102 dólares en arrendamiento de vivienda,145 en comida y 28 en trasporte.  

Finalmente, para rematar, el alcalde de Sogamoso, con una supina creencia de carbonero, manifiesta que hay que aprovechar la coyuntura de ser la ciudad más barata del país —menguado argumento esgrimido por el alcalde— para exonerar de impuestos a nuevas microempresas y supuestamente fomentar la inversión de capital y de mayor empleo.

Para nosotros, lo que sucede en Sogamoso de tiempo atrás es consecuencia de una clara depresión económica en general, lo cual provoca, que los ingresos promedios de nuestros paisanos, sean cada vez menores. Por esta razón la rentabilidad promedio de las actividades empresariales –de producción industrial, agrícola y de servicios— son cada vez son más pequeñas. Muy seguramente, también en algunos sectores económicos la rentabilidad promedio se acerca a valores de cero. Esto hace que tanto el comercio de la ciudad, como en los demás sectores económicos, se mantengan precios bajos, pues es la única forma de sobrevivir a la crisis local y general del país y del mundo capitalista.

Sería bueno que el alcalde, en lugar de promover iniciativas trasnochadas e inicuas, solicitara, a quien corresponda, evaluar el efecto y los resultados obtenidos con los citados Acuerdos desde que se promulgaron.

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[1] Debe ser el salario mínimo certificado a nivel nacional por el DANE

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